# 11 – Epílogo

Hace poco redactamos, para una tesis doctoral, una declaración formal sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial. Decía, entre otras cosas, que empleamos sistemas como ChatGPT, NotebookLM y Claude «exclusivamente como apoyo en tareas de exploración temática, recopilación preliminar, organización y síntesis inicial de información», y que la selección de fuentes, la interpretación de los materiales, la construcción del argumento y la redacción final seguían siendo, en cambio, «de nuestra exclusiva responsabilidad».

Es un texto burocrático, escrito para un comité, no para publicarse. Podría haber sido, sin embargo, palabra por palabra, el colofón de esta serie.

Escribimos esta serie, de punta a punta, pensando con las mismas cosas que describe. Redactar sobre el prompt usando prompts, sobre los agentes delegando tareas, sobre el resto que resiste al cálculo con la ayuda de un sistema que calcula, no invalida el argumento que fuimos sosteniendo semana a semana.

Lo confirma en carne propia, con la misma distinción que tuvimos que poner por escrito en aquella declaración: una cosa es la exploración, la síntesis, el primer orden que un sistema puede darle a un material disperso, y otra muy distinta es decidir qué de todo eso vale, qué se descarta y qué se sostiene.

Lo que no se automatizó en ese proceso —qué preguntar, qué cortar, cuándo una idea todavía no estaba lista, qué de lo escrito nos convencía y qué no— fue, entrega tras entrega, un ejercicio nuestro y no del sistema.

Eso no lo proponemos acá como conclusión teórica. Lo vivimos, mientras la escribíamos.

Quedan más preguntas de las que cerramos, y eso también es parte de pensar con cosas: ninguna tecnología intelectual, por antigua o por nueva que sea, termina de agotar lo que hay para pensar con ella.

Esta fue una primera vuelta. Seguramente haya otras.

(Cuando escribimos estas líneas sabíamos que, más temprano que tarde, comenzaríamos otra serie. Pueden encontrarla en sergiofromerochamorro.substack.com)